Hace unos días tuve que dar valor a un dispositivo notebook con software de Android, y pensé que la mejor forma de hacerlo era instalando apps que resultaran atractivas.
Buscaba un tipo de aplicaciones concreto, educativas, y la verdad es que la decepción fue muy grande. No tanto por la cantidad de ellas, sino por la calidad, la falta de criterio en valoraciones y, sobre todo, los problemas de compatibilidad que tenían con el dispositivo.
Todo esto me ha hecho reflexionar sobre algunos de los problemas a los que se enfrenta Android con su Market genérico.
Cantidad vs. calidad
Hace poco veíamos como incrementaban notablemente su número de aplicaciones, hasta el medio millón de apps, algo que probablemente haga que supere al App Store de Apple en muy poco tiempo. Muy buenos números que esconden una realidad: la media de calidad de las aplicaciones de Android es peor que en iOS.
Esto cuando se tienen muchas aplicaciones disponibles no es un problema, si el usuario puede reconocer fácilmente la calidad dentro del propio Market. Y esto es algo que no sucede ahora, pues tenemos que utilizar otros sitios en Internet, reviews de confianza o recomendaciones personales.
En general, las puntuaciones son más benevolentes que en iOS. Probablemente porque a las apps gratuitas no les exige tanto, o porque el usuario de iOS puede que espere más de una aplicación que suele comprar.
Hace poco me decía un amigo (tenia varias apps en diferentes stores) que 'los usuario de OVI valoran mejor sus apps', a lo que yo le contestaba que 'para ellos, simplemente el hecho de tenerlas disponibles era de agradecer'. OVI es un caso extremo desde luego, y va mejorando notablemente... pero no desviemos el tema de otro posible post.
Fragmentación
Otro problema es la fragmentación real de los dispositivos de Android. Es verdad que en el caso que me llevó recopilar este post el dispositivo era un netbook, con ratón y pantalla horizontal, pero no es excusa. Me dejaba instalar todo, pero me funcionaba bien un 10%... y encima era lo de peor calidad. Algo que probablemente explica el bajo tirón que todavía tienen los tablet basados en Android y que también tiene su raiz en la accesibilidad de su lenguaje de programación, que hace que haya más gente desarrollando... malas aplicaciones. Y es que desarrolladores de Android hay muchos. Y malos también.
Desorganización y falta de revisión
Otro problema grave es que debido a una falta de revisión centralizada, las descripciones o idiomas en los que está la aplicación están en muchos casos mal. Y no hablemos del contenido con pinta de malware o directamente ilegal que aparece trufado en las búsquedas y que como seas un poco cándido acabas picando. Con una cierta autoridad revisora hace que esto no pase, aunque ya es sabido que esto genera otros problemas adicionales que ya comenté.
Mi conclusión
¿Habría mejorado en algo haber tenido que instalar software de
calidad en un dispositivo más común tipo Galaxy o Nexus? Sí, desde
luego, pero no debería hacernos ignorar los problemas que tiene Android con su
Market.
Todos los ángulos desde los que un usuario llega a
conocer un producto tienen que estar enfocados a proporcionar la mejor
experiencia posible. Esa es una garantía de éxito... y en
este caso la experiencia ha sido horrible.
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jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
Las ideas no valen nada
Steve Jobs no inventó nada.Sé que la afirmación es muy radical, e incluso osada por el número de patentes que registró, pero en gran medida es cierta. Tan cierta como que reinventó y dio sentido de negocio a la mayoría de los avances tecnológicos que pasaron por delante de él.
Y es que ejemplos hay muchos. No inventó el sistema de ventanas, pero hizo de él algo sencillo e intuitivo. No inventó el ratón, pero hizo de ello el eje de interacción de su Mac. No inventó las apps, pero hizo de ellas una forma central de enriquecer al dispositivo. No inventó las tabletas, pero hizo del iPad el dispositivo perfecto entre el móvil y el pc, no inventó el mp3... y así con muchas cosas. No inventó nada, pero reinventó todo. En gran medida hizo un mashup con todas las ideas que ya existian y las puso en valor desde el punto de vista de a quién tenian que enamorar, a quién tenian que atraer.
A menudo te sueles encontrar con gente que tiene ’ideas de negocio geniales’, con presentación incluida, que no pasan el más mínimo juicio crítico a nivel de coherencia o de sencillas preguntas como ’¿a quién puede interesarle?’
Las ideas valen poco sin materializarse, y no hablo sólo de desarrollarlas, hablo de hacer que primero tengan sentido, coherencia y perspectiva desde el punto de vista del usuario final. Aunque sólo sea como punto de partida.
Steve Jobs demostró que este punto de partida es imprescindible y que sabía hacer realidad lo que otros habían tenido a su alcance y no habían sabido llevarlo al éxito, conectando puntos, como él decia, algo que no supieron ver sus inventores.
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