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jueves, 10 de noviembre de 2011

Android tiene un problema con su Market

Hace unos días tuve que dar valor a un dispositivo notebook con software de Android, y pensé que la mejor forma de hacerlo era instalando apps que resultaran atractivas.

Buscaba un tipo de aplicaciones concreto, educativas, y la verdad es que la decepción fue muy grande. No tanto por la cantidad de ellas, sino por la calidad, la falta de criterio en valoraciones y, sobre todo, los problemas de compatibilidad que tenían con el dispositivo.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre algunos de los problemas a los que se enfrenta Android con su Market genérico.

Cantidad vs. calidad

Hace poco veíamos como incrementaban notablemente su número de aplicaciones, hasta el medio millón de apps, algo que probablemente haga que supere al App Store de Apple en muy poco tiempo. Muy buenos números que esconden una realidad: la media de calidad de las aplicaciones de Android es peor que en iOS.
Esto cuando se tienen muchas aplicaciones disponibles no es un problema, si el usuario puede reconocer fácilmente la calidad dentro del propio Market. Y esto es algo que no sucede ahora, pues tenemos que utilizar otros sitios en Internet, reviews de confianza o recomendaciones personales.

En general, las puntuaciones son más benevolentes que en iOS. Probablemente porque a las apps gratuitas no les exige tanto, o porque el usuario de iOS puede que espere más de una aplicación que suele comprar.

Hace poco me decía un amigo (tenia varias apps en diferentes stores) que 'los usuario de OVI valoran mejor sus apps', a lo que yo le contestaba que 'para ellos, simplemente el hecho de tenerlas disponibles era de agradecer'. OVI es un caso extremo desde luego, y va mejorando notablemente... pero no desviemos el tema de otro posible post.

Fragmentación

Otro problema es la fragmentación real de los dispositivos de Android. Es verdad que en el caso que me llevó recopilar este post el dispositivo era un netbook, con ratón y pantalla horizontal, pero no es excusa. Me dejaba instalar todo, pero me funcionaba bien un 10%... y encima era lo de peor calidad. Algo que probablemente explica el bajo tirón que todavía tienen los tablet basados en Android y que también tiene su raiz en la accesibilidad de su lenguaje de programación, que hace que haya más gente desarrollando... malas aplicaciones. Y es que desarrolladores de Android hay muchos. Y malos también.

Desorganización y falta de revisión

Otro problema grave es que debido a una falta de revisión centralizada, las descripciones o idiomas en los que está la aplicación están en muchos casos mal. Y no hablemos del contenido con pinta de malware o directamente ilegal que aparece trufado en las búsquedas y que como seas un poco cándido acabas picando. Con una cierta autoridad revisora hace que esto no pase, aunque ya es sabido que esto genera otros problemas adicionales que ya comenté.

Mi conclusión

¿Habría mejorado en algo haber tenido que instalar software de calidad en un dispositivo más común tipo Galaxy o Nexus? Sí, desde luego, pero no debería hacernos ignorar los problemas que tiene Android con su Market.

Todos los ángulos desde los que un usuario llega a conocer un producto tienen que estar enfocados a proporcionar la mejor experiencia posible. Esa es una garantía de éxito... y en este caso la experiencia ha sido horrible.

jueves, 6 de octubre de 2011

Steve Jobs también deja cosas no tan inspiradoras

Desgraciadamente hoy ha fallecido una de las personas que más ha influenciado el mundo de la tecnología de uso cotidiano en los últimos años: Steve Jobs.

Hoy he vuelto a escuchar el discurso de Stanford y me he emocionado de nuevo. Todo encaja mejor; es como si lo hubiera dejado escrito ahora. Es muy inspirador a nivel individual, sin ninguna duda.

Pero no todo es perfecto, no debe serlo de hecho, y nunca lo es. Hay algo en su legado que no es bueno y que en cierta forma contradice el origen de su viaje.

Está claro que iPhone fue la culminación de una idea que venía gestándose desde hacía tiempo con el nacimiento de iPod y de alguna forma precedido de otros éxitos de la compañía, pero en cualquier caso creo coincidir con la mayoría en pensar que ha sido una de sus grandes revoluciones, o por lo menos la que más ha influido en el panorama de la movilidad.

Tengo cerca de una decena de dispositivos de Apple: ordenadores, mp3, tabletas, móviles... puede que no sea objetivo, pero voy a intentarlo. Y es que voy a tratar de explicar parte de un legado perjudical que deja, que también lo hay.

Según mi punto de vista, el peor de todos es demostrar a las otras compañías líderes en tecnología, que el éxito completo pasa por tener un ecosistema completamente bajo control. Donde cualquier innovación que surja del fantástico plantel de posibilidades que se brinde pueda verse coartado si amenaza a alguna parte del negocio del monopolio. O lo que es peor: mantener la amenaza con arbitrarios cambios en condiciones unilaterales que en algún momento podrían hacerse efectivas.

De alguna manera el éxito de proporcionar a los usuarios un acceso a la tecnología tan bello e intuitivo suele ejercer de somnífero a la crítica que pudiera subyacer en los que nos dedicamos a, modestamente, innovar en letras minúsculas con el uso de las opciones tecnológicas que nos brinda su poderosa plataforma, y que en cualquier momento puede verse en tu contra.

¿Quién abriría un negocio en un centro comercial en el que como norma escrita se estipulara que pueden cerrártelo de un día para otro sin previo aviso? Pues miles de empresas lo están haciendo en estos momentos... y no tienen más remedio: publican aplicaciones que infringen total o parcialmente alguno de los muchos usos restrictivos de su plataforma.

Eso está ahí, y también lo han aprendido otros fabricantes, no sólo que la tecnología puede ser bella y el teclado prescindible, si te lo propones.

Otro día hablaré del legado positivo, que compensa con creces esta semilla de discordia que tengo dentro de mí con unos dispositivos que realmente me fascinan y que en gran parte han cambiado mi visión de la tecnología. Recordaremos lo bueno también, que es mucho.